VIAJE

Entre imagenes de reiterados estereotipos del cine estadounidense y una áspera y constante confrontación con la realidad —las diversas, pasmosas y paradójicas realidades—, Eugenio Partida narra con una prosa a veces aerodinámica a veces parsimoniosa —siempre ruda, sin florituras— lo que pasa ante sus ojos y, principalmente, lo que le sucede a él. Es el propio autor el protagonista de estas crónicas que algo tienen de gonzo y algo más de agobiante viaje iniciático; introspección en una isla frente a las costas de Alaska; odisea interior en bares de Tijuana o Lisboa; estudio de la naturaleza humana en el zoco de Marrakech. Travesías que son a un tiempo búsqueda y persecución del ideal del escritor —si es que hay tal.

El cronista mexicano ha heredado un legado envidiable de vertientes locales y anglosajonas, lo cual se advierte en la lectura de esta compilación que es también una biografía —acaso íntima y descarada. Parecería que los distintos escenarios en que se ubica el autor en cada una de estas narraciones funcionan como marcos para su ejercicio de conocimiento y reflexión, para crear retorcidos paisajes mentales. La confrontación de su idiosincrasia con la de gringos y chinos en Tijuana o con putas y truhanes cubanos nos ofrece un retrato complejo de un escritor en proceso de configuración.

Por medio de su prosa obsesiva y bronca, Eugenio Partida nos ofrece dibujos extraordinarios de los más variopintos ejemplares de la especie humana. Tan parecidos a nosotros, tan diferentes. Estas crónicas son un puente entre él y nosotros.

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