DOCTOR JEKYLL NUNCA FUMÓ PIEDRA

Con un tono confesional y dejo de buscón quevediano, Mario Panyagua nos interna al purgatorio de los desposeídos y los parias, a la delirante senda de los perdedores. Como un apóstata de los bajos fondos sin bohemia de por medio, el cronista de su propia caída al abismo describe con una sinceridad desgarradora, el mundo de las adicciones entre los fallidos y tartufianos melodramas de un amplio abanico de la realidad capitalina. Desde niño “me sentía condenado por la lujuria. Doblemente condenado porque también se me llenaba de fantasías la boca, hocico falsario, pinochesca aventura, mentira tras mentira, una telaraña sí, frágil y extensa, tejida com esmero a través del mucho tempo de ocultar mis verdaderos deseos a los otros, a los escrutadores, a la vez que escondía mis embustes tras más engaños.” El mismo autor considera a esos impulsos la raíz del vicio; los vio venir en avalancha desde muy niño para destrozar al hombre que fue y esparcirlo en mil pedazos. Panyagua es un renacido, un hobo de las letras mexicanas que ha regresado del infierno para contarnos algunas de su experiencias con un dejo de ironía y humor negro. Doctor Jekyll nunca fumó piedra es, desde su título, una elegía demoledora desde ese submundo del que muchos hablan pero todos tememos habitar.

Bajos fondos Crónica Mario Panyagua