Carlos Jaurena

Nací en la Ciudad de México en 1964. Recuerdo una infancia feliz, llena de juegos y aventuras. Mi adolescencia fue diferente. Mi padre se fue a vivir con otra mujer y de ahí en adelante todo cambió. Fumé marihuana desde muy joven, también probé hongos, peyote y LSD. Pertenecí, sin yo tenerlo muy claro, a la banda de los “Condesa Rats”: banda de adolescentes clasemedieros de la colonia Condesa, dedicados a echar desmadre y a cometer delitos menores. Asistí durante casi tres años a las funciones de cine del Centro Universitario Cultural (CUC), ahí conocí las películas de Fellini, Bergman, Pasolini, Kurosawa y Buñuel, entre otros. Cada noche de película, al finalizar la función, había fiesta en casa de alguien, los asistentes iban al colegio Madrid, el Freire, la Escuela Preparatoria Activa y el CCH sur. Las fiestas duraban hasta el amanecer y fueron encarnadamente vívidas.

Más adelante me interesé por el arte y le di un giro a mi vida. Me inscribí a la Escuela de Iniciación Artística Número 4 del INBA y me concentré en pintar para convertirme en artista. Me inscribí en algunos cursos de la ENAP que muy pronto abandoné porque los profesores no asistían o en su lugar mandaban a un adjunto que no sabía un carajo.